jueves, 22 de noviembre de 2012

las Crónicas del rengo.- Sorpresa bajo las sabanas

Hola mi perroamuerteros, ya que no se me ocurre que publicar empezare a escribir una serie de relatos llamados "las crónicas del rengo", que trataran de las aventuras de un rengo borracho, mujeriego, desempleado y sin vocación, situada en un mundo futurista y decadente; debo decir que estos relatos serian para adultos, pues tendrán lenguaje grosero y alto contenido sexual; ya advertidos les dejo el primer relato:

Las cronicas del rengo I.- Sorpresa bajo las sabanas

El mundo esta jodido desde hace mucho tiempo, le podría echar la culpa a nuestros antepasados, amis padres y abuelos pero de nada serviría; lo hecho, hecho esta; el mundo puede estar quebrado pero mientras un hombre pueda encontrar una cerveza y una buena mujer no importa que lo este.  Y ahí es adonde voy yo, a encontrarme con una buena mujer, así que voy por la calle rengueando lo mas rápido que puedo, debe de verse muy gracioso pues mucha gente se ríe al verme; eso no me importa pueden reírse todo lo que quieran  al fin y al cavo todos vivimos ne este invierno nuclear que nos obliga a usar cubre bocas; estamos jodidos y lo único que nos hace olvidarnos de ello es reírnos de alguien mas jodido.

Rengueando, rengueando por la calle asta llegar a casa de Frida; la conocí en un bar, que es como un parque para viejos, su belleza me sorprendió: piel clara, cabellos castaños, pechos sugerentes y trasero perfecto, definitivamente mi tipo de mujer, esa tarde bebimos y charlamos por horas, al final ella decidió que quería volver a verme   y  yo no me hice del rogar. cuando al fin llegue a su casa ella me recibió con su sonrisa encantadora, me llevo asta el sofá y desapareció en la cocina; regreso con un six-pack de cervezas, un paquete de cigarros y unos cuantos trosos de queso y jamón picados.

Estuvimos ahí comiendo y hablando, quejándonos de la mierda de mundo que nos toco mientras bebíamos, cuando no había de que hablar y pensábamos en el próximo tema  fumábamos uno o dos cigarros; cuando ya había mas de  30 latas de cerveza en el suelo el frió de la noche y el calor del alcohol logro acercarnos; en medio de besos logre quitarle el vestido y la ropa interior  y en un instante me vi nadando entre sus pechos; chupando y apretando, sintiendo el calor de su cuerpo y cuando estaba apunto de consumar el acto sexual ella se levanto y entre balbuceos de ebria dijo "atrapa me renguito"  y echo a correr por la sala; yo como perro en celo la perseguí rengueando y quitándome la ropa.

Corrimos por la sala un par de minutos luego ella corrió asta el baño y se encerró, yo me las arregle para entrar en me dio de empujones y ella logro meterme bajo el agua fría de la regadera, cuando logre salir del chock del congelamiento la oí decir "te espero en el cuarto renguito" puso especial énfasis en renguito; me seque con una toalla vieja y mal oliente y corrí al pasillo que llevaba a los cuartos; me pare frente a la puerta de uno de los cuartos y oí ronquidos gorgorientos, seguí asta otra puerta  y oí unos ronquidos delicados que mas bien parecían suspiros; revise en la tercera y ultima habitación, allí no había nadie, así que regrese a la habitación  de los ronquidos leves "la cabrona se ha quedado dormida" pensé; entre a la habitación a oscuras y me deslice lentamente bajo las sabanas asta estar detrás de ella; lo único que veía era un bulto pero podía oír sus delicados ronquidos; cuando estuve en la posición correcta  la tome por las caderas y trate de ensartarla a ciegas, cuando al fin entro la cuestión me di cuenta de que había entrado en el agujero equivocado, "que importa, me lo debe por hacerme corretearla"  pensé, me acomode mejor y empece a entrar y a salir, ella empezó a despertar y rápidamente le tape la boca  y le di mas fuerte y mas rápido, mas fuerte y mas rápido, podía sentir como su lengua se deslizaba por mi mano y la llenaba de saliva; solté su boca y baje mi mano pensando en apretar sus deliciosos pechos; me puse frió cuando no los encontré; cerré con dolor mis ojos y baje mi mano llena de baba asta su entre pierna y lo sentí: un miembro masculino en la plenitud de su erección; grite como si mi vida dependiera de ello y abandone el cuarto para encontrarme con Frida, que salia    del cuarto de los ronquidos ruidosos, adormecida y desnuda, corrí asta encontrar mi ropa, me embutí en los pantalones, me puse a medias la chamarra y me puse el cubre bocas mientras cerraba la puerta detrás de mi; corrí asta el bar mas cercano  y me emborrache como no lo había hecho en los últimos tres años. 





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